lunes, 26 de diciembre de 2011

"Hay días en los que uno no se levanta con ganas de sonreír, y mucho menos de hacer sonreír a los demás. Esos días en los que la realidad parece tener un solo punto de vista: el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no está para bromas. En esos días, los que trabajamos para hacer sonreír a este país, tenemos un pacto. Y sin previo aviso, y sin que nadie se dé cuenta, al primer síntoma de que el mal humor no está ganando la batalla, nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Nos damos ánimos. Que si estás más delgado, que si tú estás más joven, a ti te está creciendo el pelo, que estás más gracioso... Nos contamos algunos chistes que conocemos de memoria, pero fingimos reírnos como si fuera nuestra primera vez. Y así pasamos el rato, hasta que finalmente, alguien hace la pregunta: "Maestro, ¿se puede ver cada día el lado bueno de todo, con la que está cayendo?".