domingo, 18 de noviembre de 2012

11 años esperando este "reencuentro"

Oliver Khan parando el lanzamiento de Mauricio Pellegrino le daba el título al Bayern Munich en San Siro

En la afición ché el Bayern de Munich forma parte de los equipos de la leyenda negra para el valencianismo.Todo por la fatídica tanda de penalties en la final de la Champions League en San Siro de la temporada 00-01.Allí la maldición de los jugadores zurdos (Zahovic y Pellegrino) que fallaron sus lanzamientos o que estaba el ogro Oliver Kahn enfrente que convirtieron en insuficientes la parada de Santi Cañizares a Andersson con 2-2 en la tanda tras fallar el delantero esloveno del Valencia (más otro a Scholl en la primera parte).Precisamente la parada del alemán al actual técnico del Valencia le dió el título a los bávaros.

sábado, 17 de noviembre de 2012


"Ciao Marco:
               ¿Cómo te va por ahí arriba? Hace casi un año, cuando pasó todo, dije que por gente como tú, por cosas como lo que a ti te pasó, me hacía falta creer en el cielo; algo en lo que nunca había creído hasta entonces. Me resultaba imposible pensar que todo había acabado y que no sigues ahora por ahí arriba haciendo de las tuyas. Por eso estoy convencida de que estás ahí. Apuesto a que tenéis un campeonato paralelo y no me cabe duda de que estarás peleando por ganarlo. Hay gente muy grande y especial ahí, pero con tu fuerza, tu garra, tu agresividad y tu talento y, sobre todo, tu juventud, no me cabe duda de que lo estás dando todo y tendrás tu recompensa.
                ¿Recuerdas toda aquella tontería de que los españoles no te teníamos cariño? Todo era mentira. Creo que te lo demostramos bien en Cheste el año pasado. Paolo, tu padre, nos pidió que no estuviéramos tristes, pero yo no pude parar de llorar. Llevaba una peluca simulando tu pelo, que obviamente me quedaba terrible, y era incapaz de parar las lágrimas. La verdad, debía de tener una imagen lamentable, pero no me importó. Sentí, que de alguna manera, te debía una disculpa, un homenaje y, sobre todo, demostrarte mi cariño.
                Además de todo eso, la casualidad, el destino o lo que sea, ha querido que precisamente sea un español, Álvaro Bautista, el que ocupe tu moto. Alvarito lo está haciendo bien. Ya ha conseguido un par de podios y se ha ganado la renovación. Le ha costado un poco la adaptación a la moto y el pelear por buenos resultados, a ti también te estaba costando un poco, pero los dos sois grandes y con el corazón enorme que tenéis sois capaces de llegar a cualquier parte. Yo creo que además para él es un orgullo estar sentado en esa moto y estar en tu equipo, con esas batallas que teníais los dos hace años. Estoy segura de que tanto él como el Honda Gresini se acuerdan mucho de ti. Cómo no va a ser así, si todos lo hacemos.
                ¿Sabes? Creo que me debes una explicación. A quienes se lo comenté me llamaron loca, quizá lo esté, pero yo estoy convencida de que “metiste mano” en la carrera de Misano. No podía ser de otra forma en un circuito que ahora lleva tu nombre. ¿Jorge Lorenzo, Valentino Rossi y Álvaro Bautista? Tuviste que ser tú. Creo que quizá hubieras querido otro orden, pero no podían ser más que ellos tres. Jorge, con todos esos problemas que tuviste con él, se sintió realmente mal cuando te fuiste. En ese momento las cosas estaban tensas entre vosotros y su mejor disculpa fue ir a tu funeral y estar con tu familia. De verdad lo sintió y creo que te llegó todo su sentimiento. El gesto le honró y has querido devolvérselo. ¿Qué decir de Valentino? Tu amigo, tu apoyo, salvo en el fútbol claro, pero eso se le perdona siempre a quien nos es especial. Solo tú y él podéis saber cómo le afectó a Vale el accidente, cómo se siente tras lo que pasó… Pero estoy segura de que él también sabe que tú empujaste esa moto para que subiera al podio. Para que todo su corazón se llenase de ti y de ese sentimiento que sólo un buen amigo puede tener. Para que se le fueran todos los malos pensamientos y volviese a aparecer esa sonrisa suya con la que a todos nos gana. ¿Y Álvaro? ¿Cómo no ibas a querer tu moto en ese podio de Misano? Creo que fue la mejor forma, desde donde estás, de agradecer a tu equipo todo lo que hicieron por ti. Hiciste que fuera un podio nuevo, especial, tan especial como tú eras.
                Pero tengo que serte sincera. No todo es tan feliz aquí abajo, al menos hablo por mí. Quería esperar a hacerte esta carta cuando hiciera un año de tu muerte (aún me cuesta decirlo con esas palabras), pero no he podido. Con el homenaje del jueves, los entrenamientos libres del viernes, etc., no he podido evitar que se me encogiera el corazón cada vez que he visto esa curva. Tú y tú recuerdo aparecíais otra vez. Esas fatídicas imágenes que aparecen fotograma a fotograma: tú cayendo, sin soltar el embrague, la moto que vuelve a la trazada… Y el dolor, las lágrimas, la impotencia. Todas las sensaciones vuelven como si lo estuviera viviendo de nuevo. Pienso en aquellas imágenes de tu padre, cuando te tenían ya en la clínica móvil, en tu novia Kate al borde del ataque de ansiedad. Aún me quedo helada recordando la cara de Valentino, como un niño perdido que no entiende que ha pasado, pero siente que pierde uno de sus bienes más preciados. Y yo, delante del ordenador, trabajando, rezando, sin ser creyente, para evitar lo inevitable. No consigo borrar todo eso de mi mente y menos cuando aparece esa curva once.
                No quiero que esto termine como una carta triste porque no quiero que pienses que aquí se te recuerda con pena o con dolor. Cuando pensamos en ti todos te vemos como eras: divertido, alocado y sincero. Como soy una friki de las motos, de vez en cuando veo vídeos tuyos, de estos que los pesados de los medios os hacemos hacer a los deportistas, y me parto de risa. Tenías un carisma especial y era imposible no sonreír viéndote. Además de una sonrisa bonita era una sonrisa contagiosa y plena, de esas que llegan al corazón de cualquiera y lo iluminan. Y, créeme, también te recordamos como el buen piloto que eras. Nadie, anime a uno u otro en pista, puede negar eso. Ya estabas en el camino y hubieras llegado lejos, a mí no me engañas SuperSic, todo lo lejos que estás llegando ahí arriba.
                No quiero terminar sin darte las gracias por habernos hecho a todos reflexionar sobre lo que es este deporte, aunque tuviera que ser por tu trágico final. Por hacernos pensar en las tonterías que nos preocupan a veces en las que acabamos atacando sin límites a un piloto por defender a otro, en las que nos cegamos y no somos capaces de ver la pureza, la realidad. También darte las gracias por unirnos a toda la afición para que, así, vivamos más este deporte, de forma más limpia, agradable y más divertida. A nivel personal darte las gracias por, a pesar de no haber tenido ningún tipo de relación contigo, hacerme sentir todo lo que eras y, como he empezado esta carta, también agradecerte el hacerme creer que hay un cielo en el que estáis todos disfrutando aún del placer del motociclismo.
 No te olvides de saludar de nuestra parte a Tomi, tampoco nos olvidamos de él. Estamos seguros de que os estáis cuidado bien el uno al otro y que dais un poco más de alegría a todos los que os acompañan. Por favor, cuidad de los que siguen aquí.
                Ciao, Sic.
Sarai sempre con noi."

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Cómo no te voy a querer?


Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos. Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso. El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios. Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. Para a acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson. El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida e iré encofrando mis nunca más.

martes, 6 de noviembre de 2012

M

Nunca dudó que me quería a pesar de todo, pero el día que se fue no le importó dejarme solo, "lo hago por ti", me dijo, "ya verás, sin mi estarás mejor", y me dio un beso en la mejilla, cogió la puerta y sonrió.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Un trago más, por tus recuerdos, o por cómo han llegado hasta aquí. Por uno de tus besos, o por cada vez que te giras sin más. Un trago más, por cada vez que has dicho mi nombre en tu mente, por todas y cada una de las personas que decían que no aprenderíamos a sonreír. Uno que me haga olvidárlo todo. Uno más, de esos largos para que me tengas en cuenta, siempre. Uno más, por tus principios y otro por mi final. Otro para que vuelva a ocurrir. Y otros muchos mientras no haya amanecido, pero que sepas que beber no es mi vicio, son otros.