sábado, 17 de noviembre de 2012

"Ciao Marco:
               ¿Cómo te va por ahí arriba? Hace casi un año, cuando pasó todo, dije que por gente como tú, por cosas como lo que a ti te pasó, me hacía falta creer en el cielo; algo en lo que nunca había creído hasta entonces. Me resultaba imposible pensar que todo había acabado y que no sigues ahora por ahí arriba haciendo de las tuyas. Por eso estoy convencida de que estás ahí. Apuesto a que tenéis un campeonato paralelo y no me cabe duda de que estarás peleando por ganarlo. Hay gente muy grande y especial ahí, pero con tu fuerza, tu garra, tu agresividad y tu talento y, sobre todo, tu juventud, no me cabe duda de que lo estás dando todo y tendrás tu recompensa.
                ¿Recuerdas toda aquella tontería de que los españoles no te teníamos cariño? Todo era mentira. Creo que te lo demostramos bien en Cheste el año pasado. Paolo, tu padre, nos pidió que no estuviéramos tristes, pero yo no pude parar de llorar. Llevaba una peluca simulando tu pelo, que obviamente me quedaba terrible, y era incapaz de parar las lágrimas. La verdad, debía de tener una imagen lamentable, pero no me importó. Sentí, que de alguna manera, te debía una disculpa, un homenaje y, sobre todo, demostrarte mi cariño.
                Además de todo eso, la casualidad, el destino o lo que sea, ha querido que precisamente sea un español, Álvaro Bautista, el que ocupe tu moto. Alvarito lo está haciendo bien. Ya ha conseguido un par de podios y se ha ganado la renovación. Le ha costado un poco la adaptación a la moto y el pelear por buenos resultados, a ti también te estaba costando un poco, pero los dos sois grandes y con el corazón enorme que tenéis sois capaces de llegar a cualquier parte. Yo creo que además para él es un orgullo estar sentado en esa moto y estar en tu equipo, con esas batallas que teníais los dos hace años. Estoy segura de que tanto él como el Honda Gresini se acuerdan mucho de ti. Cómo no va a ser así, si todos lo hacemos.
                ¿Sabes? Creo que me debes una explicación. A quienes se lo comenté me llamaron loca, quizá lo esté, pero yo estoy convencida de que “metiste mano” en la carrera de Misano. No podía ser de otra forma en un circuito que ahora lleva tu nombre. ¿Jorge Lorenzo, Valentino Rossi y Álvaro Bautista? Tuviste que ser tú. Creo que quizá hubieras querido otro orden, pero no podían ser más que ellos tres. Jorge, con todos esos problemas que tuviste con él, se sintió realmente mal cuando te fuiste. En ese momento las cosas estaban tensas entre vosotros y su mejor disculpa fue ir a tu funeral y estar con tu familia. De verdad lo sintió y creo que te llegó todo su sentimiento. El gesto le honró y has querido devolvérselo. ¿Qué decir de Valentino? Tu amigo, tu apoyo, salvo en el fútbol claro, pero eso se le perdona siempre a quien nos es especial. Solo tú y él podéis saber cómo le afectó a Vale el accidente, cómo se siente tras lo que pasó… Pero estoy segura de que él también sabe que tú empujaste esa moto para que subiera al podio. Para que todo su corazón se llenase de ti y de ese sentimiento que sólo un buen amigo puede tener. Para que se le fueran todos los malos pensamientos y volviese a aparecer esa sonrisa suya con la que a todos nos gana. ¿Y Álvaro? ¿Cómo no ibas a querer tu moto en ese podio de Misano? Creo que fue la mejor forma, desde donde estás, de agradecer a tu equipo todo lo que hicieron por ti. Hiciste que fuera un podio nuevo, especial, tan especial como tú eras.
                Pero tengo que serte sincera. No todo es tan feliz aquí abajo, al menos hablo por mí. Quería esperar a hacerte esta carta cuando hiciera un año de tu muerte (aún me cuesta decirlo con esas palabras), pero no he podido. Con el homenaje del jueves, los entrenamientos libres del viernes, etc., no he podido evitar que se me encogiera el corazón cada vez que he visto esa curva. Tú y tú recuerdo aparecíais otra vez. Esas fatídicas imágenes que aparecen fotograma a fotograma: tú cayendo, sin soltar el embrague, la moto que vuelve a la trazada… Y el dolor, las lágrimas, la impotencia. Todas las sensaciones vuelven como si lo estuviera viviendo de nuevo. Pienso en aquellas imágenes de tu padre, cuando te tenían ya en la clínica móvil, en tu novia Kate al borde del ataque de ansiedad. Aún me quedo helada recordando la cara de Valentino, como un niño perdido que no entiende que ha pasado, pero siente que pierde uno de sus bienes más preciados. Y yo, delante del ordenador, trabajando, rezando, sin ser creyente, para evitar lo inevitable. No consigo borrar todo eso de mi mente y menos cuando aparece esa curva once.
                No quiero que esto termine como una carta triste porque no quiero que pienses que aquí se te recuerda con pena o con dolor. Cuando pensamos en ti todos te vemos como eras: divertido, alocado y sincero. Como soy una friki de las motos, de vez en cuando veo vídeos tuyos, de estos que los pesados de los medios os hacemos hacer a los deportistas, y me parto de risa. Tenías un carisma especial y era imposible no sonreír viéndote. Además de una sonrisa bonita era una sonrisa contagiosa y plena, de esas que llegan al corazón de cualquiera y lo iluminan. Y, créeme, también te recordamos como el buen piloto que eras. Nadie, anime a uno u otro en pista, puede negar eso. Ya estabas en el camino y hubieras llegado lejos, a mí no me engañas SuperSic, todo lo lejos que estás llegando ahí arriba.
                No quiero terminar sin darte las gracias por habernos hecho a todos reflexionar sobre lo que es este deporte, aunque tuviera que ser por tu trágico final. Por hacernos pensar en las tonterías que nos preocupan a veces en las que acabamos atacando sin límites a un piloto por defender a otro, en las que nos cegamos y no somos capaces de ver la pureza, la realidad. También darte las gracias por unirnos a toda la afición para que, así, vivamos más este deporte, de forma más limpia, agradable y más divertida. A nivel personal darte las gracias por, a pesar de no haber tenido ningún tipo de relación contigo, hacerme sentir todo lo que eras y, como he empezado esta carta, también agradecerte el hacerme creer que hay un cielo en el que estáis todos disfrutando aún del placer del motociclismo.
 No te olvides de saludar de nuestra parte a Tomi, tampoco nos olvidamos de él. Estamos seguros de que os estáis cuidado bien el uno al otro y que dais un poco más de alegría a todos los que os acompañan. Por favor, cuidad de los que siguen aquí.
                Ciao, Sic.
Sarai sempre con noi."

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