Y cuando Tu sales, todo está vacío otra vez... Y vuelvo a esperarte siempre y siempre...
Por el sonido de tu coche; por tus pasos; por tu voz; por tu estado siempre inconstante del humor; por tu olor; por tu reposo bajo mi vigilia; por tus ojos; por tus manos.
Y soy feliz así. Yo soy el que te espera: ¡Soy tu perro!
jueves, 10 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Nadie podrá con nosotros
Porque no. Porque aún no ha nacido la crisis que pueda con nosotros. Porque esperamos a los problemas con traje de luces y a puerta gayola. Porque, como el mimbre, antes partimos que doblamos. Porque el cielo no caerá sobre nuestras cabezas. Porque pueden matar al soñador pero nunca al sueño. Porque nos caemos para levantarnos. Porque todos los días sale el sol, chipirón. Porque siempre nos quedará París. Porque bailaremos bajo la lluvia. Porque somos salmones nadando a contracorriente. Porque mientras nos queden reinas en el tablero, no hay temor al jaque mate. Porque no hay jefes idiotas, sino copas de menos. Porque si las flechas ocultan el sol, pelearemos en la sombra. Porque con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero. Porque en el cielo todos los santos son de nuestro bando. Porque los patos de Central Park vuelven en primavera. Porque soy el Coyote y tú, mi Correcaminos. Porque nada sabe mejor que la primera copa tras exámenes. Porque mi vida es una partida del Monopoly: aunque no tenga dinero y me joda, seguiré pasando por tu calle una y otra vez. Porque esto no es más que una mañana de resaca. Porque saldremos de nuestra Jungla de Cristal. Porque nunca fuimos aficionados a las misas de réquiem. Porque seguirá sonando Sinatra. Porque encontraremos la tarta de queso, el steak tartare y el gin tonic perfectos. Porque somos unos verbenas. Porque nunca nos podrán robar el mes de abril. Porque podremos estar parados, pero jamás quietos. Porque más se perdió en Cuba. Porque quedan muchas maletas por hacer y muchos lazos de vestidos por deshacer. Porque los días de sol están a la vuelta de la esquina. Porque, como los violinistas del Titanic, tocaremos y bailaremos hasta que el agua nos llegue al cuello.
A por ellos, mis valientes, que para morir nacimos.
A por ellos, mis valientes, que para morir nacimos.
Se marcha.
Ya está. Ya no volverá. No hay cuenta atrás más que para contar hacia adelante y saltar al 2013. Se marcha un año precioso. Se marchan días y recuerdos, se marchan los momentos malos que ya no volverán y los buenos de los que siempre me acordaré. Se marchan los días de verano disfrutando con los amigos, se marcha un año con mil noches locas de fiesta, se marcha un año que he tenido que decir adiós a personas que consideraba importantes y resultaron no ser nada, se marcha un año que en mi vida tengo gente nueva y especial...
Y llega. Llega el 2013, y ese 1 de enero que siempre me da vértigo, y esos amigos nuevos que aguardan ser conocidos, y los de siempre que aguardan una cena para volver a reír como siempre lo hacemos, os adoro. Y llegan las nuevas oportunidades, y llega de golpe la posibilidad de hacer de este un año único, la posibilidad de no sufrir aunque haya cosas que nos duelan, la posibilidad de hacer esa locura que no haces por miedo, la oportunidad de estrenar vida, de ser quien siempre soñaste, de no fruncir más el ceño, de salir a mojarte un día de lluvia para volver corriendo a casa y darte una ducha caliente, saber que siempre hay alguien para llamar y decir "te quiero". Vendrán noches de juerga y deseos nuevos, vendrán atardeceres y alguna noche de insomnio.
Yo me propongo decir que no. Aprender a decir que sí. Cometer locuras en nombre de mi felicidad y llorar lo justo si me equivoco.
Feliz 2013. Hágamoslo bien.
Y llega. Llega el 2013, y ese 1 de enero que siempre me da vértigo, y esos amigos nuevos que aguardan ser conocidos, y los de siempre que aguardan una cena para volver a reír como siempre lo hacemos, os adoro. Y llegan las nuevas oportunidades, y llega de golpe la posibilidad de hacer de este un año único, la posibilidad de no sufrir aunque haya cosas que nos duelan, la posibilidad de hacer esa locura que no haces por miedo, la oportunidad de estrenar vida, de ser quien siempre soñaste, de no fruncir más el ceño, de salir a mojarte un día de lluvia para volver corriendo a casa y darte una ducha caliente, saber que siempre hay alguien para llamar y decir "te quiero". Vendrán noches de juerga y deseos nuevos, vendrán atardeceres y alguna noche de insomnio.
Yo me propongo decir que no. Aprender a decir que sí. Cometer locuras en nombre de mi felicidad y llorar lo justo si me equivoco.
Feliz 2013. Hágamoslo bien.
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