Ya está. Ya no volverá. No hay cuenta atrás más que para contar hacia adelante y saltar al 2013. Se marcha un año precioso. Se marchan días y recuerdos, se marchan los momentos malos que ya no volverán y los buenos de los que siempre me acordaré. Se marchan los días de verano disfrutando con los amigos, se marcha un año con mil noches locas de fiesta, se marcha un año que he tenido que decir adiós a personas que consideraba importantes y resultaron no ser nada, se marcha un año que en mi vida tengo gente nueva y especial...
Y llega. Llega el 2013, y ese 1 de enero que siempre me da vértigo, y esos amigos nuevos que aguardan ser conocidos, y los de siempre que aguardan una cena para volver a reír como siempre lo hacemos, os adoro. Y llegan las nuevas oportunidades, y llega de golpe la posibilidad de hacer de este un año único, la posibilidad de no sufrir aunque haya cosas que nos duelan, la posibilidad de hacer esa locura que no haces por miedo, la oportunidad de estrenar vida, de ser quien siempre soñaste, de no fruncir más el ceño, de salir a mojarte un día de lluvia para volver corriendo a casa y darte una ducha caliente, saber que siempre hay alguien para llamar y decir "te quiero". Vendrán noches de juerga y deseos nuevos, vendrán atardeceres y alguna noche de insomnio.
Yo me propongo decir que no. Aprender a decir que sí. Cometer locuras en nombre de mi felicidad y llorar lo justo si me equivoco.
Feliz 2013. Hágamoslo bien.
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