¿Sabes? No te dedico un Tweet porque, además de que lo hago con frecuencia, mi intención es reflejar en algo más de 140 caracteres lo que tú me transmites. Hablo en primera persona, pero sé que no soy a la única que haces sentir tantas cosas sin explicación alguna.

Cuando te subes a la moto me enseñas que hay un motivo por el que luchar, cada fin de semana, cada día, para optar a la gloria el domingo. Que nada es fácil, pero con paciencia y constancia, todo llega. Esa facilidad que tú tienes para jugártela y que no sólo sea la moto la que va a más de doscientos, también mi corazón que, aunque desde lejos, empuja esa KTM con el dorsal 42.
Aún te queda mucho camino por delante, prácticamente todo, aún estamos empezando. Y, ¿sabes que es de lo que más orgullosa me voy a sentir? De recorrer ese camino contigo. Que cuando caigas, no te levantes solo, que ahí estaré para sufrir contigo y animarte. Que cuando ganes, la alegría no será solo tuya, tú transmitirás esa fuerza que te caracteriza, esa timidez de un chico tan joven y a la vez tan grande, pero cuando SEAMOS campeones, la timidez quedará a un lado, saldrá a la luz esa madera de campeón que tienes. Que ya tienes. Que ya la gente ve en ti. Que tienes ese ángel. Que no sólo pilotas la moto, que la haces ir como un pincel en un lienzo en blanco.
Con esto quiero decirte, que transmites más de lo que seguramente imaginas. Ver a tu ídolo cómo va alcanzando sus sueños es algo muy, muy, muy grande. Sueños que, cuando creas rotos, yo voy a estar ahí para recomponerlos y que sepas que si ya has llegado hasta aquí, no ha sido un golpe de suerte. Ha sido
tu talento, tu garra, tu vida dedicada a este tan maravilloso deporte.
Y tanto texto para decirte sólo una palabra: gracias. Siete letras que dicen mucho en muy poco.
Sé que este es nuestro año, y que después de este vendrán más. Sólo que sepas que no corres solo, que detrás de tu moto vamos nosotros empujándote, animándote. Que en Silverstone vas a dar mucho gas, empezando por mañana a primera hora y acabando con el sabor tan dulce que es el de la victoria. Con esto, que espero que lo leas, quiero darte un pequeño empujón para mañana y para el resto del campeonato, que nadie dijo que fuera fácil, pero será increíble estar a tu lado en todo momento.
