Pero aún vive el monstruo y aún no hay paz. Son ese tipo de sensaciones
con las que uno tiene que aprender a convivir, hasta el fin. Y sigo
pensando en que no pienso crecer más. Y sigo queriendo romper tus
ventanas. No te aconsejo que te relajes. Sí voy a romper tus ventanas y
voy a entrar como el aire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario