Sé que te quejas de que no suelo escribirte textos como tú haces cada día antes de irte a dormir, a los cuales ni te respondo de la "rabia" que me da el no poder hablar contigo cinco minutos más. También de lo poco que te digo que te quiero, que tan solo cuando estamos abrazados y nunca por teléfono, que es cuando estamos lejos y quizá sea cuando más lo necesitas. Te molesta que me ponga de morros, que te diga a todo "me da igual" y que te esté incitando a comer a todas horas. Pero sé que, aunque no mucho, te gusta que me enfurruñe cada vez que veo algo de cualquier otra chica en tu móvil, o que "la líe" por cualquier sitio con tal de defenderte. Pero sé que más te gusta cuando (no siempre) te doy los buenos días, o cuando te busco para poder hacerte el amor, o cuando nos hinchamos a pizza. Pero, ¿sabes qué? Más me gusta a mi haber encontrado al chico con el que quiero vivir todo lo que me queda. Sí, lo sé, porque discutimos, nos gritamos, nos insultamos y hasta te pego, pero no sé por qué sigues perdonándomelo y no suelo tardar mucho en perder el culo e ir contigo. Que a mi no me hablen de París, NY o Cádiz que el mejor sitio del mundo está entre tus brazos (y la mejor marca de ropa, que no te engañen, no es Chanel, es tu piel). Estarás a puntito de irte a dormir -cosa que te gusta más que amanecer a mi lado- y quiero que sea con una sonrisa. No sé si lo habré conseguido, pero por cada día que esté sin poder saber de ti las 24 horas, no dudes que te espera algo de esto. O no.
Te quiero, mi pequeño desastre
No hay comentarios:
Publicar un comentario